Cuidar el corazón para caminar juntos

Lucas 1, 5-25


Hermanos y hermanas del Carmelo Teresiano:

Este Evangelio de hoy nos conduce a un lugar muy nuestro: el silencio. Zacarías, hombre justo y fiel, cumple su servicio en el Templo, pero lleva en el corazón una espera larga, cansada, quizá ya resignada. Dios entra precisamente ahí, no cuando todo está resuelto, sino cuando el corazón ha aprendido a esperar sin ninguna garantía.


El silencio impuesto a Zacarías no es castigo, sino escuela. En el Carmelo Teresiano sabemos bien que Dios forma más en el silencio que en las palabras. Callamos para escuchar. Dejar de querer entenderlo todo y aprender a confiar. Permitir que la promesa madure dentro, sin apuro y sin control, dejándolo todo en manos de Él.


Isabel, por su parte, nos enseña la actitud del alma que se deja mirar. No proclama méritos, no se defiende, no se justifica. Solo reconoce: “El Señor me ha mirado”. Esa es la verdadera fecundidad: sentirse mirado por Dios, descubrir que Él me mira en mi propia realidad.

En este tiempo de Adviento, el Niño Jesús desea entrar en nuestro hogar, en nuestra casa, en nuestro corazón. Pero no entra como Rey poderoso, sino como Dios frágil, pequeño, necesitado de acogida.

Y la pregunta se vuelve inevitable:
¿está mi corazón preparado?,
¿está abierto?,
¿está disponible?


Preparar el corazón no significa tenerlo perfecto, sino desocupado de seguridades, libre de ruidos, humilde para dejarse sorprender por la ternura de Dios. El Dios que viene no nos pide grandes obras, sino un espacio interior en nuestra alma.


Juan, aún en el seno de Isabel, nos recuerda que la misión nace antes de hablar. Primero se gesta en el silencio, en la oscuridad, en la fidelidad escondida. Así también nuestra vida en el Carmelo: antes de anunciar, preparamos el camino por dentro.

Este Evangelio nos invita a dejarnos habitar. A permitir que Jesús viva en nosotros y nosotros en Él. A creer que Dios sigue obrando incluso cuando no vemos, cuando no entendemos, cuando todo parece oscuro.


Que María, mujer del silencio lleno de Dios, nos enseñe a ofrecerle al Niño no solo nuestra casa, sino todo el corazón.


Manuel de San José, OCDS
Comunidad Santos Esposos Martín Guérin – Cuenca


  • Imagen de la Comunidad Santisima Trinidad - Carmen Bajo - Quito

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Una respuesta a “Cuidar el corazón para caminar juntos”

  1. Avatar de slowlyamphisbaena31bdd2a68f
    slowlyamphisbaena31bdd2a68f

    Gracias hermano por todo este año de bendiciones

    Preparar el corazón no significa tenerlo perfecto, sino desocupado de seguridades, libre de ruidos, humilde para dejarse sorprender por la ternura de Dios.

    UN abrazo fraterno Toa

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