Padres Carmelitas Descalzos


Camisariato Santa Mariana de Jesús

Delegación Santa Mariana de Jesús

Santa Marianita de Jesús, una flor para el mundo

Santa Marianita de Jesús, conocida con amor como la Azucena de Quito, es una de las figuras más luminosas de la santidad ecuatoriana. Declarada Heroína Nacional por la Asamblea Nacional Constituyente del Ecuador en 1946, es también patrona de la Delegación de los Carmelitas Descalzos en el Ecuador, por la profunda vinculación espiritual que la une al Carmelo Teresiano.

Desde joven, Mariana de Jesús se sintió atraída por una vida de oración, penitencia y entrega total a Dios. Su corazón fue especialmente tocado por la espiritualidad de Santa Teresa de Jesús, a quien conoció a través de sus escritos, “cuyas obras tenía y leía muy de continuo”, como testimonia la tradición recogida por Catalina de Salazar. Al descubrir el espíritu del Carmelo, deseó profundamente consagrarse como Carmelita Descalza.

Sin embargo, la Providencia dispuso otro camino. Santa Marianita murió en 1645, ocho años antes de la llegada de las Carmelitas Descalzas a Quito. Aunque no pudo ver realizado este anhelo en vida, su amor por el Carmelo no quedó frustrado. Su deseo más profundo fue que su propia casa se transformara en convento para las hijas de Santa Teresa. Ese deseo se convirtió en un legado providencial.

En el año 1653, su sobrino político, Juan Guerrero de Salazar, decidido a cumplir la voluntad de Marianita, entregó el inmueble familiar a las Carmelitas Descalzas recién llegadas de Lima, haciendo posible la fundación del Monasterio de San José, hoy conocido como Carmen Alto, el 9 de mayo de 1653.

La tradición carmelitana conserva, además, un relato entrañable: se dice que Santa Marianita participó espiritualmente en el diseño del monasterio y de la iglesia, describiendo con detalle los espacios que acogerían la vida contemplativa:

“¡Qué gustosas vivirán aquí las Carmelitas!
Aquí ha de ser la portería, allá el torno;
esto será refectorio, aquella cocina.
La iglesia caerá en el lienzo de la calle,
y en el cuarto donde yo vivo estará el coro”.
(India Catalina)

Según la tradición oral, cuando el arquitecto intentó modificar este diseño, la construcción no se sostenía, hasta que se retomaba la disposición atribuida a Marianita, como signo de que aquel lugar había sido reservado por Dios para la vida carmelitana.

La comunidad quiteña de Carmelitas Descalzas mantiene hasta hoy una relación espiritual profunda con Santa Marianita de Jesús. No solo porque habitan su casa desde hace más de tres siglos, sino porque la reconocen como referente espiritual y modelo de santidad.

“La comunidad quiteña de Carmelitas Descalzas está profundamente vinculada a Santa Marianita de Jesús, no sólo porque ocupan su casa desde hace más de tres siglos, sino también porque la consideran su referente espiritual y un modelo de santidad”.
— Myriam Navas Guzmán



Quito, Ecuador

Delegación Santa Mariana de Jesús

Dirección: Robles E4-27 y 9 de Octubre

Apartado postal: 17-03-714/A

Teléfonos:
(02) 223 05 02
(02) 252 81 84
(02) 254 46 19

Correo electrónico: sta.teresita@hotmail.es




Parroquia Santa Teresita – Quito

Testimonio carmelitano de fe, misión y perseverancia

En el mes de octubre de 1928, los Carmelitas Descalzos, hijos espirituales de Santa Teresa de Jesús, ingresaron nuevamente al Ecuador para asumir la responsabilidad pastoral de las misiones en Sucumbíos y Esmeraldas. Esta llegada marcó un momento decisivo, pues constituyó una de las primeras presencias religiosas estables tras los años de expulsión de comunidades durante el gobierno del presidente Eloy Alfaro.

En este contexto histórico nace la Parroquia Santa Teresita en la ciudad de Quito, como expresión concreta del arraigo del Carmelo Descalzo en el país. El Templo de Santa Teresita se levanta así como un signo visible de fe, sacrificio y confianza en la Providencia, fruto de una obra realizada en medio de grandes limitaciones humanas.

La construcción del templo, marcada por dificultades económicas y desafíos constantes, avanzó gracias a la generosidad de donaciones sencillas y al esfuerzo perseverante de los frailes, que confiaron plenamente en la ayuda de Dios. Sin contar con recursos financieros significativos, la obra se fue materializando paso a paso, sostenida por la fe y la colaboración del pueblo.

Desde el punto de vista arquitectónico, el Templo Santa Teresita adopta un estilo gótico sobrio, donde cada arco, cada línea y cada detalle expresan la tensión fecunda entre lo humano y lo divino, entre la espera paciente y la esperanza cristiana. Su estructura refleja el anhelo de elevar el corazón hacia Dios, integrando el esfuerzo humano con la apertura a la trascendencia.

Hoy, la Parroquia Santa Teresita continúa siendo un lugar de encuentro, oración y misión, donde la espiritualidad carmelitana se hace vida en la liturgia, en la atención pastoral y en el acompañamiento cercano del pueblo de Dios, permaneciendo como un símbolo duradero de perseverancia, fe y presencia carmelitana en el Ecuador.



Quito, Ecuador

Parroquia de Santa Teresita del Niño Jesús

Dirección: Robles E4-27 y 9 de Octubre

Apartado postal: 17-03-714/A

Teléfonos:
(02) 223 05 02
(02) 252 81 84
(02) 254 46 19

Correo electrónico: sta.teresita@hotmail.es





Parroquia El Carmelo del Inca – Quito

Presencia carmelitana al servicio de la parroquia y la formación

La Casa del Inca, conocida hoy como Parroquia El Carmelo del Inca, tiene una historia breve pero significativa, marcada por un espíritu peregrino y misionero. Su origen se remonta al deseo de la Misión Carmelita de contar con una casa de Procura independiente de Santa Teresita, que permitiera responder mejor a las necesidades pastorales y organizativas del momento.

Con este propósito, el P. Vicente Rodríguez, entonces procurador de la Misión, adquirió en el año 1962 unos terrenos ubicados entre la avenida del Inca y la avenida Amazonas. Poco tiempo después se inició la construcción de la casa, la cual fue concluida en 1964.

De manera inmediata se emprendió la edificación de la iglesia adjunta, que sería inaugurada solemnemente el 25 de julio de 1970 por el Señor Arzobispo de Quito. Dos años más tarde, en noviembre de 1972, el templo fue erigido oficialmente como parroquia.

La parroquia fue atendida inicialmente por los misioneros carmelitas hasta el año 1979. Posteriormente, ante la escasez de personal y las urgencias propias del trabajo misionero, la Misión propuso que la Delegación asumiera la responsabilidad pastoral de la casa y la parroquia.

Tras un discernimiento conjunto entre el Consejo de la Misión y el Consejo de la Delegación, la Casa del Inca pasó oficialmente a la Delegación en octubre de 1980. En ese momento, el P. Francisco García asumió el servicio como superior y párroco.

En la actualidad, la Casa del Inca cumple una doble misión: es a la vez parroquia al servicio del pueblo de Dios y casa de formación, integrando la atención pastoral con el acompañamiento formativo, en fidelidad al carisma y a la espiritualidad del Carmelo Descalzo.


Quito, Ecuador

Parroquia El Carmelo del Inca

Dirección: Av. Amazonas 44-371 y El Inca

Apartado postal: 17-10-7111

Teléfonos:
(02) 243 38 81
(02) 246 08 39




Parroquia Nuestra Señora del Carmen – Cuenca

Raíces carmelitanas al servicio de la Iglesia local

La presencia del Carmelo Descalzo en la ciudad de Cuenca tiene sus primeros ecos en el año 1938, cuando el P. Hieroteo, de la Orden del Carmen, dejó una huella profunda durante el Congreso Eucarístico, despertando en el pueblo un vivo recuerdo y aprecio por los Carmelitas.

El proceso de fundación tomó forma años más tarde. El 12 de septiembre de 1949, el P. Otilio del Niño Jesús, Provincial de San Juan de la Cruz de Burgos, junto al P. Luis Alberto Luna Tobar, se reunió con el Obispo de Cuenca, Mons. Daniel Hermida, para tratar la posible fundación carmelitana en la ciudad.

El Prelado ofreció a los Carmelitas la capilla de la Virgen de Bronce, una iglesia dedicada a la Inmaculada Concepción, muy venerada en Cuenca y conocida popularmente con ese título. La propuesta fue aceptada, y la capilla fue tomada oficialmente por los Carmelitas al día siguiente.

Esta decisión estuvo también motivada por las reiteradas solicitudes de los monasterios de Carmelitas Descalzas de la ciudad, que deseaban contar con los frailes como confesores y guías espirituales. El templo, de estilo singular, es una réplica de una capilla alpina francesa, lo que le confiere un carácter arquitectónico particular.

La fundación fue inaugurada el 2 de noviembre de 1949 por el P. Bernardo, de la Orden del Carmen. En el año 1950, el P. Alejandro de San José fue nombrado primer superior, impulsando el crecimiento de la comunidad.

Bajo su dirección, se amplió la estructura original con la construcción de un segundo piso, alcanzando un total de diez celdas. La fundación recibió la aprobación definitiva del Definitorio Provincial el 20 de abril de 1951, y la erección canónica fue concedida por la Sagrada Congregación para los Religiosos el 26 de septiembre del mismo año.

Con el paso del tiempo y respondiendo a las necesidades pastorales del pueblo de Dios, en el año 1970 la iglesia fue erigida como Parroquia Nuestra Señora del Carmen. Al año siguiente, en 1971, el P. Emilio asumió el servicio como primer párroco, consolidando la misión carmelitana en la Iglesia local de Cuenca.



Cuenca, Ecuador

Parroquia Nuestra Señora del Carmen

Dirección: Av. Solano y 10 de Agosto

Apartado postal: 01-01-0314

Teléfonos:
(07) 288 29 43
(07) 288 22 08

Correo: virgendebronce@carmelitasdescalzosecuador.org




Parroquia Nuestra Señora del Carmen – Guayaquil

Fe carmelitana en el corazón pastoral de la ciudad

En el año 1934, el Gobierno ecuatoriano concedió la autorización necesaria para la presencia del Carmelo Descalzo en Guayaquil. El 5 de mayo de ese mismo año, el P. Brocardo de San José, OCD, tomó posesión de la Parroquia del Purísimo Corazón de María, que hasta entonces había estado bajo la atención pastoral del Rvdo. P. Ignacio de las Heras.

En sus notas personales, el P. Brocardo describe la realidad de la parroquia en aquellos primeros años: la iglesia estaba acompañada por un área de terreno a ambos lados, y en la parte norte funcionaba una escuela que hasta el año 1938 llevaba el nombre de Belén y era regentada por los Hermanos Cristianos.

A partir del 1 de enero de 1938, esta institución educativa pasó a denominarse Escuela “García Moreno”, quedando desde entonces bajo la responsabilidad de los Padres Carmelitas, como expresión concreta de su servicio educativo y pastoral a la ciudad.

Desde el momento en que los Carmelitas asumieron la atención de la iglesia, esta pasó a llamarse Parroquia de la Victoria, en referencia a la plaza aledaña que lleva ese nombre. La extensión territorial de la parroquia era considerable, estimándose una población cercana a las treinta mil personas, lo que suponía un gran desafío pastoral.

Apenas iniciada su inserción en el dinámico ritmo de la vida guayaquileña, los Padres recibieron una notificación conjunta del Municipio y de la Sanidad, ordenando la demolición de las torres de la iglesia, que amenazaban con desplomarse hacia la calle Quito, constituyendo un peligro inminente para los transeúntes.

La situación era urgente y humanamente abrumadora. Sin más apoyo que la confianza puesta en Dios y fortalecidos por una fe firme, los Carmelitas decidieron emprender la obra. El 25 de agosto de 1935, día domingo, se dio inicio a los trabajos con la solemne bendición de la Primera Piedra.

Aún hoy, el pueblo recuerda con emoción el testimonio evangélico de aquel venerable P. Brocardo: su mano bendicente y su sonrisa mendicante invitaban a todos a colaborar generosamente en la obra de Dios, dejando una huella imborrable en la memoria espiritual de la comunidad.


Guayaquil, Ecuador

Parroquia Nuestra Señora del Carmen

Dirección: Avda. Quito 1362 y 10 de Agosto

Teléfonos:
(04) 251 51 08
(04) 232 16 81
(04) 252 24 56

Correo: lavictoria@carmelitasdescalzosecuador.org




Parroquia San Judas Tadeo – Guayaquil (Miraflores)

Esperanza perseverante en el norte de la ciudad

En el sector de Miraflores, al norte de la ciudad de Guayaquil, se erige la Parroquia San Judas Tadeo, dedicada al apóstol fiel y perseverante, invocado por el pueblo cristiano como intercesor en las causas difíciles e imposibles. Su ubicación, en la intersección de la avenida principal y la Calle Séptima, la ha convertido con el paso de los años en un punto de referencia espiritual para la ciudad.

La parroquia fue confiada pastoralmente a los Padres Carmelitas Descalzos, quienes asumieron con entrega la misión evangelizadora en esta zona, acompañando a una comunidad marcada por una fe sencilla y una confianza inquebrantable en Dios.

Inspirados en la espiritualidad de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, los Carmelitas promovieron una vida parroquial centrada en la Eucaristía, la oración y la fraternidad, fomentando una profunda experiencia de Iglesia como familia de Dios.

Desde sus primeros años, el templo congregó a numerosos fieles que acudían con devoción a encomendar sus necesidades a San Judas Tadeo. Con el esfuerzo conjunto de sacerdotes y laicos, la parroquia fue creciendo y consolidándose como un espacio de acogida, consuelo y esperanza, especialmente durante las celebraciones en honor a su santo patrono, que con el tiempo adquirieron gran relevancia en la ciudad.

Hoy, la Parroquia San Judas Tadeo continúa fiel a su misión, siendo casa de oración y encuentro, donde la fe se vive con sencillez, perseverancia y confianza, siguiendo el espíritu carmelitano de buscar a Dios en la vida cotidiana y servir a su pueblo con amor.


Guayaquil, Ecuador

Parroquia San Judas Tadeo

Dirección: Calle 5 N.º 402, Ciudadela Miraflores, Guayaquil 090613, Ecuador. La iglesia se ubica en la intersección de la Av. Principal y la Calle Séptima.

Teléfono:
(04) 454 09 10




Parroquia de Lumbaquí – Sucumbíos

Raíces carmelitanas en el Oriente norte del Ecuador

La presencia de la Iglesia en Lumbaquí, hoy cabecera del cantón Gonzalo Pizarro en la provincia de Sucumbíos, está profundamente ligada a la historia misionera del Oriente norte del Ecuador y, de modo particular, a la entrega generosa de los Carmelitas Descalzos.

En el contexto de la expansión pastoral de la Iglesia hacia la Amazonía ecuatoriana, especialmente a partir de la segunda mitad del siglo XX, los Carmelitas Descalzos asumieron con auténtico espíritu misionero la evangelización de extensos territorios de Sucumbíos. Estas tierras, marcadas por la lejanía geográfica, la diversidad cultural y las difíciles condiciones de vida, se convirtieron en un espacio privilegiado para el anuncio del Evangelio y la cercanía fraterna de la Iglesia.

Lumbaquí fue uno de los centros donde la misión fue tomando forma. Allí, los misioneros carmelitas acompañaron a comunidades indígenas, colonos y familias migrantes que llegaban progresivamente a la zona. La presencia pastoral no se limitó a la celebración sacramental, sino que incluyó la organización comunitaria, la promoción humana y la formación cristiana, en un estilo sencillo y cercano, fiel al carisma del Carmelo.

En aquellos años iniciales, la iglesia local se fue levantando con el esfuerzo compartido del pueblo y de los misioneros. Más que un edificio, la parroquia se convirtió en un punto de encuentro, de escucha y de esperanza para una población dispersa y muchas veces olvidada. La misión exigía largos desplazamientos, atención a comunidades alejadas y una constante adaptación a la realidad amazónica, desafíos que los Carmelitas asumieron con espíritu contemplativo y ardor apostólico.

La memoria eclesial de Sucumbíos conserva los nombres y el testimonio de diversos misioneros carmelitas que dejaron una huella profunda en esta región. Su servicio silencioso y perseverante contribuyó decisivamente a la consolidación de la vida cristiana en Lumbaquí y en sus alrededores, integrando la espiritualidad del Carmelo con las expresiones culturales y religiosas propias del Oriente.

Con el paso del tiempo, la parroquia de Lumbaquí quedó integrada en la estructura del Vicariato Apostólico de San Miguel de Sucumbíos, continuando su misión evangelizadora bajo diversas formas y ministerios. No obstante, la semilla sembrada por los Carmelitas Descalzos permanece viva en la identidad cristiana de la comunidad y en su profunda devoción mariana.

Este legado misionero constituye hoy una referencia histórica y espiritual para la Iglesia local y para la Familia Carmelita, recordando que el anuncio del Evangelio en tierras de frontera fue y sigue siendo una expresión concreta de la fidelidad al carisma teresiano: vivir en obsequio de Jesucristo, en fraternidad y al servicio del pueblo de Dios.



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