Viaje a la ciudad de Tena (Amazonia Ecuatoriana)
El 26 de enero 2024 viajamos a Tena un grupo de hermanos de la Comunidad del Carmelo Seglar Santísima Trinidad (Carmen Bajo – Quito), P Juan Berdonces, ocd (nuestro Delegado para la OCDS) y mi persona (Consejera Nacional de Espiritualidad) representando al Consejo Nacional del Carmelo Seglar del Ecuador.
En una mochila sencilla, cada uno cargo ilusiones, alegría, sueños, deseos, con esto y más nos pusimos en camino; y salimos desde Quito a Tena (casi 5 horas de viaje) a conocer, abrazos, a nuestros hermanos, conocimos a dos hermanos, y cómo el Señor nos envía de dos en dos, en esos dos hermanos dejamos el aroma del Carmelo Teresiano, sembramos la “semillita” de la fraternidad, “juntos” rezamos el Santo Rosario a nuestra Madre Santísima la Virgen María Reina y Hermosura del Carmelo, quién por su puesto, nos acompañó todo el viaje. Conocimos a P. Luis Zambrano, quién nos abrió las puestas de su parroquia y nos arropó con cariño.
El sábado 27 de enero: Terminada esta parte nace la propuesta de ir a “Jumandy”, son unas cuevas; esta propuesta se volvió una verdadera aventura para cada uno de nosotros, que lo vivimos según el evangelio (San Mc. 4,35-41) vivimos con Jesús y los seguimos cuando nos dijo “vamos a la otra orilla dejando a la gente”, salimos al túnel de Jumandy: contenía mucha agua, estaba muy oscuro, casi no se ve nada; y allá debemos entrar, algunos de nosotros “tuvimos miedo”, Jesús pregunta ¿Por qué tienes miedo?..
Mirándonos unos a otros, nos cargamos de ánimo y linternas, escuchamos las indicaciones de la guía para obedecer y entrar en esta aventura, en esa cueva oscura, cargada de misterios; en fila una tras otra, encendimos nuestras linternas; aquí mi pensamiento se detiene y comprendí que la “unión hace la fuerza”, “aquí todos se han de querer, se han de amar, se han de cuidar”; ¡vi eso!, un grupo de personas de diferentes realidades, pensamientos, con diferentes miedos, todos ahí, dispuestos ayudarnos para pasar estas cuevas juntos, unidos, con ánimo, ayudándonos, cayéndonos y levantándonos; en cada paso que dimos y damos en el Carmelo, siempre encontrabas una mano amiga, hermana, solidaria, lista para ayudarnos a seguir, el deseo es llegar a la meta, al objetivo trazado, pero “juntos”, así se entiende que debemos vivir en nuestras comunidades la fraternidad.
En el camino de nuestra vida personal y comunitaria podemos encontrarnos con huecos, piedras, caminos estrechos, a momentos nos tocará avanzar gateando; así nos pasa a veces en nuestras comunidades, no es fácil el camino cuando avanzamos solos. Pero cuando sé que cuento con mi comunidad, mi familia, los ánimos animosos no faltan y desde lo profundo de nuestro ser nace la determinada determinación, caminamos todos juntos animando el uno al otro, siempre se sale adelante.
Al estar saliendo de la cueva, “que hermoso fue ver la Luz” que brillaba y saber que habíamos cumplido con nuestro objetivo; la alegría irradia en el rostro de todos; lo festejamos con una bebida y compartir nuestra experiencia, de lo vivido.
En momentos como estos nos damos cuenta de que Dios nos pone en momentos muy especiales, nos da libertad para vivir y mostrarnos nuestra verdadera vocación: VIVIR EN FRATERNIDAD, caminando juntos, remando juntos, siendo todos, parte de un objetivo. Donde cuando todos nos ayudamos y apoyándonos podemos salir adelante, porque la llama de amor viva, se aviva y abriga, cuando todos ponemos un granito de arena; si alguien se hubiera quedado solo, se enfriaría, entristecería, secaría y moriría, por eso es importante la FRATERNIDAD, para que junto a nuestro capitán que es Cristo vayamos en una misma barca con los mismos objetivos y metas.
Con cariño;
Adelina Aliatis, ocds
Consejera Nacional de Espiritualidad
OCDS-Ecuador










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