Nuestra Vida Espiritual

¿Cuáles son los principios que guían nuestra Espiritualidad Carmelitana?

Los principios para animar nuestras comunidades del Carmelo Seglar se basan en:

  1. Vivir en obsequio de Jesucristo y de su Santísima Madre.
  2. Ser diligentes en la meditación de la ley del Señor (oración).
  3. Dar tiempo a la lectura espiritual (Santos de la Orden).
  4. Participar en la liturgia de la Iglesia, tanto en la eucaristía como en la liturgia de las Horas. 
  5. Interesarme por las necesidades y el bien de los demás hermanos en la comunidad.
  6. Amarnos en la práctica de las virtudes al mismo tiempo que se vive una vida intensa de fe, esperanza y caridad.
  7. Buscar el silencio interior y la soledad en nuestra vida de oración personal y comunitaria.
  8. Usar prudente discreción en todo lo que hacemos (humildad).
  9. Asistir periódicamente a la formación y reuniones comunitarias. 

¿Qué entendemos por Espiritualidad en el Carmelo Teresiano?

Entendemos por espiritualidad carmelitana una forma de sentir y vivir el evangelio desde determinadas premisas que nacen de la experiencia de los «grandes profetas» de la familia del Carmelo Descalzo: Teresa de Jesús, Juan de la Cruz, Teresa del Niño Jesús, Edith Stein, como son: la experiencia de Dios que lleva a descubrir al Dios interior y a dar un sentido teologal a la vida; la experiencia cristológica, que lleva al Cristo histórico del evangelio; la experiencia de la Iglesia, como pertenencia y preocupación por el bien de la misma. 
El Capítulo General de 1985 hizo suyo el llamamiento del Papa Juan Pablo II a que el evangelio, y por extensión los grandes maestros espirituales, sean fuente de cultura en cuanto que promueven en la persona la sensibilidad por los auténticos valores de libertad, justicia y paz. Amplía, también, los horizontes para la percepción y degustación de los valores religiosos. Introduce en la experiencia de lo divino, que es donde puede saciarse el afán de nuestro corazón. Desde esta invitación se atrevieron aquellos padres capitulares a destacar una serie de valores propios de nuestro patrimonio común que deberían informar la vida y la actividad de la Orden, «el apostolado específico» del Carmelo Descalzo.
La experiencia de Dios y el deseo de comunión con él, como testimonio y respuesta a la dimensión religiosa del hombre. La experiencia salvadora en Jesús de una humanidad profundamente necesitada de purificación y liberación. La fraternidad de una comunidad teresiana como aporte característico a la aspiración social y relacional del hombre de hoy, siempre en búsqueda de comunicación y amistad. La visión teologal y cristológica del hombre. La contemplación del mundo desde Cristo crucificado y resucitado presente y operante en la historia, como actitud de esperanza creadora para los hombres comprometidos por un mundo mejor. La vida de oración como experiencia de la trascendencia, del Dios revelado en Jesucristo. El ascetismo como desprendimiento de lo superfluo y disponibilidad en favor de los seres humanos. Promover en cada persona la capacidad de reflexionar -el espíritu crítico teresiano y que fomentar la convivencia social el estilo de hermandad teresiana. 

Nuestra Espiritualidad Teresiana a la Luz de la Regla

La vida espiritual, debe ocupar el primer lugar en el programa de las Familias de vida consagrada, cada comunidad debe mostrarse como escuelas de auténtica espiritualidad evangélica. De esta opción prioritaria, desarrollada en el compromiso personal y comunitario, depende la fecundidad apostólica, la generosidad en el amor a los pobres y el mismo atractivo vocacional ante las nuevas generaciones. Lo que puede conmover a las personas de nuestro tiempo, también sedientas de valores absolutos, es precisamente la cualidad espiritual de nuestra vida de Carmelitas Seglares en el mundo, que se transforma así en un fascinante testimonio de vida.

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