Educación

Los carmelitas descalzos, con nuestra entrega, abrazamos la vida religiosa “en obsequio de Jesucristo”, apoyándonos en el común destino y en la imitación de la Virgen María como modelo de configuración con Cristo. Así, nuestra vocación, es una gracia que nos impulsa, en una comunión fraterna de vida, a la misteriosa unión con Dios por el camino de la contemplación y de la actividad apostólica, indisolublemente hermanadas al servicio de la Iglesia. Pertenece al mismo ser de nuestro carisma el trabajar de distintas maneras en beneficio de la humanidad (C, 15) y, con este deseo, uno de los campos desde el cual proyectamos lo que somos como familia religiosa, son los centros educativos. Nuestros colegios se muestran como comunidades educativas en misión compartida y comprometidas con el desarrollo y mejora continua de una escuela de calidad porque:

  • Acogen a todas las personas, con un proyecto que desarrollamos entre todos.
  • Apuestan por la persona con propuestas de crecimiento integral desde todas las inteligencias.
  • Preparan para aprender a lo largo de toda la vida.
  • Se convierten en testigo y signo de Jesús y de una vida abierta a la trascendencia.
  • Fomentan el trabajo en red y la solidaridad con los más pobres.
  • Actúan de manera proactiva ante los retos y problemas de su propio entorno.
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